
A UN AMIGO ENTRAÑABLE
Mírame, no hace falta que estés detrás de mi para ayudarme
Háblame, pero no me grites, no estoy sordo, quizás esté distraído a veces
Si quieres hacerme un favor, sé mi amigo
No me mires con pena, yo tengo todo muy asumido y soy feliz a mi manera.
Cuéntame tus vivencias, cuando salgas por ahí con amigas
yo no puedo tenerlas, pero me gusta sentirlas a través de ti.
Me harías un flaco favor, si pensando que me haces daño
no me contaras esas cosas,
no me hicieras participe de tus amores, tus temores,
¿por que sabes una cosa?, son iguales que los míos.
No pienses que por estar aquí, no estoy al día de ciertas cosas,
quizás, al tener que estar precisamente aquí, tenga más
tiempo que tu para adquirir unos conocimientos que necesitan
de relajación y estudio.
Quisiera que comprendieses, que a pesar de todo
y ante todo, se es siempre persona,
y como tal me tienes que valorar.
Por eso te digo, no me mires con los ojos de tu cara,
mírame con los de tu alma y tu corazón.
Se mi entrañable amigo.
Este relato, va dedicado a todos los que por un motivo u otro, están sentados en una silla de ruedas, en especial para Antonio, que tuvo de pequeño una parálisis infantil y es un gran amigo
Un abrazo
PilaR