
Quería atrapar el aire
Quería atrapar el aire, pero sus cortas piernas no daban más de si
Corría sin parar, pero el aire siempre le ganaba la partida.
Era muy pequeño, solo tenía 6 años, y siempre le cautivó el sonido
producido por el viento.
En las noches de invierno, cuando había temporal, parecía que el viento
llevaba atrapado entre sus brazos a un gran lobo que aullaba sin parar,
y le ponía los pelos de punta, en cambio en verano, el aire era agradable, la sensación era buena, no le asustaba en absoluto.
Le dijeron que si era capaz de atraparlo, le darían un premio, pero le resultaba
casi imposible.
Lo que él no sabía, es que el aire era imposible de coger con las manos
se nos escurría entre los dedos.
Pero alguien allá arriba, decidió prestarle una pequeña ayuda y formó una
extraña figura transparente con forma de gato, y el niño al verlo, se lanzó en plancha y la agarró.
La azaña duró apenas unos segundos, pero ahora podría presumir de haber alcanzado el aire.
Pilar